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Artículos en esta Sección
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Pagina nueva 1
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¿Y qué vamos
a hacer hoy día?
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Era la
pregunta, cerca de las seis de la tarde; una lluvia pertinaz
golpeaba el parabrisas; veinte minutos atrás el auto empezó a
detenerse cada uno o dos minutos, para luego volver a andar...
El semáforo
había cambiado dos veces seguidas y mi auto seguía plantado
deteniendo el tráfico, no tenía desperfecto, ni daño alguno; pero a
esas horas mi auto y unos miles màs, van a caminar así, simplemente
porque las calles y avenidas de la ciudad ya no se dan abasto con
tanto vehículo que circula por ellas además de la presencia de
"semáforos inteligentes" en cada cuadra de las avenidas; a este
problema hay que añadir a aquellos conductores, que estando en un
cruce de calles, se apegan al auto que está detenido en frente,
impidiendo el paso a quienes circulan en sentido perpendicular a
ellos, el recorrido que
toma de 15 a 20 minutos, a esa hora se extiende hasta cerca de 50
minutos; pero en fin, es viernes y realmente no tengo muchos ánimos
de hacer nada.
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¡¡ Pero es
viernes.... !! |
Empieza mi
cerebro a trabajar buscando posibilidades de ¿que hacer?; casi todos los caminos me llevan a posibles
repeticiones de sitios, bares, restaurantes, etc;
Se me ocurrió
entonces la genial idea de llenar una maleta con poca ropa, ponerla
en la cajuela del auto y agarrar carretera, "hasta donde el camino
nos lleve"...
En fin; a las
9:40pm llegábamos a Ambato, si hubiera ido al cine aún estaría
viendo la película; en vez de eso, minutos màs tarde, estábamos
comiendo pizza a la luz de una vela en un sitio acogedor y por
cierto, puedo recomendar la sangría del lugar.
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El camino se
hizo tan corto, que en el restaurante decidimos seguir a Baños; casi
a las 11:00pm llegamos, con tal suerte que por la primera calle que
entré, encontramos un Hotel con habitaciones disponibles y garaje,
inclusive con tarifa baja, me llamó la atención el precio, la
habitación tiene baño privado con agua caliente, TV por cable, es
confortable y está a unos pasos del centro de Baños; la ventana
tiene vista hacia el Tungurahua, cuya intervención hace unos meses,
ahuyentó a propios y extraños, sin embargo muchos extranjeros siguen
llegando hasta allí; personalmente encuentro en Baños un atractivo
que pocos lugares lo tienen, es acogedor y tranquilo, sus calles, la
iglesia, el paisaje que lo rodea, su aire puro, aquí si se puede
caminar, es màs; aquí caminar resulta un placer.
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Baños. Calle de la Iglesia de la
Virgen |
Prácticamente
era la media noche y a esa hora parecía que la fiesta empezaba; hay
un sin número de bares y sitios en los que puedes tomar unas
cervezas, comer, pasear o bailar si es tu gusto; me ha llamado la
atención el ver que muchos de estos bares pertenecen a extranjeros
que han llegado para quedarse; quizá vinieron por
turismo.
Durante nuestro paseo por las
calles de Baños, noté también muchas agencias que ofrecen tours de
aventura, a las cascadas, paseos nocturnos en chiva hacia
miradores desde los que se puede observar la actividad del volcán,
tours de 1 hasta 5 días al Oriente, en los que conoces la selva, su
fauna y flora y lo que quizá llame màs la atención; compartes con
tribus nativas, ellos te alojan en sus comunidades y te enseñan sus
costumbres; para los màs aventureros hay rafting, canyoning, bridge
jumping y un abanico màs de posibilidades terminadas en
"ing".
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Vista
de Baños desde el mirador |
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Vista
nocturna |
Vista
de día |
A la noche
siguiente fuimos al mirador en chiva; desde allí disfrutamos una
vista hermosa de la ciudad y por breves momentos vimos como el
volcán expulsaba flujos incandescentes por su cráter; la noche era
fría y màs considerando que estábamos sobre los 3600 m de altitud.
Minutos más tarde, decidimos ir a las piscinas termales de "La
Virgen"; el sitio es un lugar turístico administrado por el
municipio de Baños, aquí hay varias piscinas dispuestas en dos
niveles; la del primer nivel es una piscina de aguas amarillas,
"pero ojo"; por su alto contenido de hierro y otros minerales que
son considerados curativos; aunque para los indios antiguos,
disfrutar de estas aguas lo llamaban ishpaypae; los
meados de Mama Tungurahua.
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Esta piscina
es circular, mide al rededor de 6 metros de diámetro, es casi un
jacuzzi extra grande; permanece abierta hasta las 10 de la noche; a
los costados de esta piscina, hay reservados, que son cuartos
cerrados, en los cuales las aguas termales literalmente fluyen a
chorros; son suficientemente amplios.
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No fue màs
que ponerme una pantaloneta de baño y a la piscina; bajé una grada;
dos gradas; tres ¡arrarrayyy...!; ahora sé como se sienten los
pollos....; pero poco a poco el cuerpo se acostumbraba; entonces me
senté en un costado y a disfrutar de un relajamiento total, mientras
de reojo atisbaba a una que otra bañista; habían nacionales e
importadas.
No entendía
todos los idiomas que se hablaban allí, pero bastaba una sonrisa
para contestar un saludo; como el de una linda mujer de piel
morena y de ojos negros, había llegado desde Nueva York, pero
era Hindú; sonrió en el momento de ingresar a la piscina y
claro que también dijo arrarrayyy, pero en hindú, por supuesto; otro
era un alemán que por lo poco que le entendí, relataba a sus amigos
el avistamiento de un ovni que se lo había filmado sobrevolando el
volcán e ingresando en su cráter por màs de quince
minutos.
De pronto una
señora me llama desde la piscina de agua helada que está junto a la
caliente y me hace señas de que vaya allá, "venga al agua fría" me
decía, pero yo nada de ir; hizo un segundo intento y nada tampoco;
ojalá no se haya resentido conmigo, lo que pasa es que a mi no me
dejan hablar con señoras desconocidas.......
El día de
regreso había llegado; decidimos dar un último paseo, almorzar y
volver temprano; nos encontramos con uno de los organizadores
de los tours en chiva; nos saluda y nos pregunta si ya fuimos a las
cascadas;
Respondimos
que no......;
pasearon en
los cuadrones?;
- No....,
tampoco....; ¿alquilan cuadrones?;
Claro,
también motos y bicicletas
Nos dio
detalles de algunas opciones que teníamos para conocer y
divertirnos; el problema era que el tiempo nos quedó corto; había
que regresar.
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El
Tungurahua expulsando ceniza

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En el camino
de regreso, no pasamos por alto la posibilidad de detenernos en
Pelileo; el tiempo que nos tomaría ver "algo que nos guste", se
extendió al triple de lo calculado en un inicio; y por supuesto que
encontramos algunas cosas que nos gustaron; Pelileo, gracias a las
múltiples fábricas de ropa; se ha convertido en una pujante
industria textil, con productos de calidad, de precios cómodos y
para el gusto de la mayoría de consumidores.
En la
carretera; a poco tiempo de llegar a Salcedo, veo por el retrovisor
un grupo de motociclistas que venían por el centro de la vía; uno a
uno pasaron junto al auto, hasta perderse de mi vista.
Unos minutos
màs tarde, llegábamos a Salcedo, que también era una parada
obligatoria, esta vez por los helados; los famosos helados de
Salcedo. Me estaciono cerca de las cinco motos que me pasaron en la
carretera; al mirarlas todas enlodadas, imagino los sitios por los
que anduvieron el fin de semana; debieron ser caminos de montaña,
fuera de la carretera, quizás vienen de el Oriente o de las cascadas
o quien sabe que parajes conocen ellos; quizá han ido a acampar,
para salir de la rutina; no me animo a preguntar, da igual de donde
vengan, se los ve muy contentos; al poco rato se colocan sus cascos,
suben a sus motos, unos solos y otros con sus parejas y otra
vez están listos a retomar la carretera y proseguir su viaje.......;
Asocié cuatro
palabras en mi mente; Baños, cascadas, montaña, motos; me invadió el
deseo de regresar ese mismo día a Baños.
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Vista
nocturna de la Iglesia |
Cerca de las
nueve de la noche de ese domingo, estaba de vuelta; en la misma
habitación del hotel; lo malo era que tuve que regresar solo; tenía
casi todo lo necesario para hacer mi trabajo, mi cámara, mi
computador y ganas de sacar provecho de los días venideros;
ahora el problema sería que la ropa que llevé, estaba algo formal
para ir en moto a la montaña; la respuesta a este pequeño problema
era Pelileo. El lunes, antes del medio día el inconveniente estuvo
solucionado, para ese entonces conseguí lo básico; renté una moto y
tomé el camino que conduce al Puyo; en pocos minutos pasaba por el
Agoyàn, aunque la carretera está en muy buen estado, uno de sus
flancos, es el límite entre el pavimento y el vacío; aunque gracias
a él, el paisaje se dibujaba hermoso, creando un espectáculo
impresionante....
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Mi interés
era conocer "El Pailón del Diablo", así se llama una de las tantas
cascadas que están cerca de Baños; fue la que primero se me
recomendó; para llegar allí, hay que entrar a Río Verde.
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Río
Verde |
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Me detuve a
tomar unas fotos y continué hacia el paradero desde el cual puedes
descender hacia el Pailón; cuyo camino de ingreso, se abre entre la
vegetación del lugar. Una vez dispuesto a bajar por él, veo a dos
turistas que estaban de regreso; sonríen amablemente, pero no pueden
esconder su fatiga.
El camino de
ida, no es ni largo ni aburrido; el de regreso, diré que no es
aburrido...! Unos minutos màs tarde, llegué a un sitio de descanso
construido en la ladera misma de la montaña y es paso obligado hacia
el Pailón era el restaurante café "El Pailón".......
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Vista
desde uno de los balcones del Pailón del
Diablo |
Pero aún había màs.....
Era una
construcción de madera, enclavada en el monte, era el ingreso hacia
las cabañas que se hallan en plena montaña, era "El Otro Lado", sin
màs acceso que el que se observa en las fotos; allí me recibe Diego;
un argentino, administrador del sitio y me pone al tanto; "tenemos
cuatro cabañas, para cuatro hasta ocho personas; cada una tiene su
baño......"; mientras lo escucho echo un vistazo a mi alrededor,
esto es formidable, para los amantes de la naturaleza, este es un
sitio ideal al que se puede ir por unos días y literalmente perderse
del mundo.......
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Panorámica del recibidor de "El Otro
Lado" |
Para ir hacia
las cabañas es necesario pasar una puerta y adentrarse por un camino
de aproximadamente 400 metros; los árboles son los encargados de
refrescar ese pasadizo natural, los pocos rayos de sol que se
filtraban a través de las hojas dibujaban sombras en el camino,
contornos claro obscuros de infinidad de tonos verdosos, amarillos y
contrastes del color de las flores, es casi indescriptible la
paz que se percibe allí; en menos de diez minutos, aparece la
primera cabaña y creo que el viaje vale la pena e incluso alojarse
por unos días; pero tenía que visitar mucho màs; caso contrario lo
hubiera hecho; me pregunto ¿hace cuánto tiempo que no estaba tan
cerca de la naturaleza....?; la respuesta era obvia, muchísimo
tiempo, valga la pena comentar su efecto relajante, en contra del
mal que nos afecta hoy en día; estrés, preocupaciones, aburrimiento
y sepa Dios que màs.......
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Una
de las cabañas
de "El Otro
Lado"
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Hace unos
días me quejaba de la rutina en la que me encontraba; de los mismos
sitios, la misma comida, incluso dije "para qué desearía cambiar mi
auto por uno màs nuevo, o mejor; si al fin y al cabo lo que
observaré por el parabrisas serán las mismas calles, los mismos
sitios, para qué un motor màs potente, si tres veces al día estoy
sometido a tráfico, semáforos y cruces de vías"; ahora, a tres días
de llegado, mientras conduzco la motocicleta por la carretera de
regreso al hotel, no solo refuerzo mi pensamiento, sino que hasta el
auto se me hace mucho equipaje, ya quiero llegar para buscar un
sitio nuevo para almorzar y luego talvez iré a un parque a sentarme
y observar, o a caminar calle por calle hasta que Baños se grabe en
mi memoria, a escribir sobre lo que siempre y de manera sencilla ha
permanecido cerca y no lo vi, a esperar que las luces de faroles y
focos coloridos se apoderen de la noche, de calles y fachadas, para
hacer mi recorrido a las termas y disfrutar de la calidez de sus
aguas, sus visitantes, su gente y la paz emocional que la sencillez
de una pequeña ciudad puede dejar en personas como yo.
Lo mejor de
todo es que este paseo recién ha comenzado.....
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